Rabinovich llegó a la Academia

El bioquímico Gabriel Rabinovich, investigador del CONICET y profesor de Exactas UBA, ingresó formalmente a la Academia Nacional de Ciencia de los Estados Unidos en una ceremonia que se llevó a cabo el sábado pasado en la ciudad de Washington. Acompañado por colegas y familiares, firmó el tradicional libro Abraham Lincoln y se sumó a los seis científicos argentinos miembros de la institución científica más importante del mundo.

 

La noticia del ingreso a la Academia Nacional de Ciencia de los Estados Unidos fue dada a conocer el 3 de mayo del año pasado. Ese día fue cuando Gabriel Rabinovich recibió el llamado de un notable de la investigación sobre cáncer, David Sabatini, profesor de la Universidad de Nueva York y miembro de la Academia. Sabatini le anticipó, de manera informal, algo que Rabinovich esperaba desde que, a principios de 2014, tomó notoriedad internacional después de conseguir una tapa en la revista Cell: acababa de ser nombrado miembro de la Academia por unanimidad de sus integrantes. Pronto recibió el llamado oficial, confirmando la novedad. Y casi un año después, el sábado pasado, 29 de abril, llegó el momento de la concreción, la tradicional ceremonia donde los postulantes aceptan el ingreso a la Academia dejando su firma en el mítico libro de Abraham Lincoln, creador de la institución. Ahora formalmente, este investigador del CONICET y profesor de la Facultad de Ciencia Exactas y Naturales de la UBA, de 47 años, se convirtió en el séptimo argentino en integrar la NAS.

Después de una seguidilla de días tan emotivos como agotadores, Rabinovich habló con NEXciencia. “No vengo durmiendo más de dos horas por día”, confesó desde los Estados Unidos mientras se encaminaba a tomar un vuelvo a Croacia, donde participará del un congreso de glicociencias.

– ¿Cómo viviste la ceremonia? ¿Fue tan emotiva como imaginabas?

– Había unas mil personas de público, entre ellas, 25 vinieron a acompañarme, y fue fantástico. Va ingresando cada nuevo integrante, firma el libro de Abraham Lincoln junto con el secretario de la Academia de Ciencias y luego se menciona el hallazgo por el cual cada uno fue postulado, se muestra una foto de parte del equipo, se saluda a la presidenta… La ceremonia fue muy emocionante, muchísimo más emocionante de lo que creía. Después de la ceremonia fue la cena de gala, fui con mi pareja y compartimos un momento muy lindo con los científicos que estaban ingresando, que eran 80 de los Estados Unidos y 21 del resto del mundo. Incluso tuvimos la alegría de compartir ese momento, por ejemplo, con un colega uruguayo astrónomo, que también ingresó, y con colegas de Francia, Japón, Israel, Inglaterra. Pero, además, estaba compartiendo este lugar con gente increíble. Conmigo ingresó Antonio Lanzavecchia, que fue quien dilucidó mecanismos claves de la respuesta inmunológica, que yo leía cuando tenía 20 años y admiraba su aporte científico. Monstruos de la ciencia a quienes admiro profundamente y que ingresaron la misma tanda que yo.

– Estuviste rodeado de tus afectos durante la jornada.

 

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