El acoso callejero llegó a la Justicia: le ordenan a un taxista aprender a respetar a las mujeres

Es el primer caso en el país. El hombre persiguió a una chica durante dos cuadras en Chacarita. Ella lo denunció y ahora él deberá hacer un curso de convivencia y derechos humanos. 

 

El 20 de marzo, Lucía Cabrera iba caminando por Federico Lacroze cuando un taxista se le puso a la par y comenzó a decirle cosas. Ella no le contestaba ni lo miraba, como para que se diera cuenta de que no le interesaban sus palabras, pero el hombre seguía, así que paró a un policía y luego lo denunció por acoso callejero, que desde el año pasado es una contravención en la ciudad. Hoy Lucía y el taxista llegaron a la Justicia y en una mediación sus abogados acordaron que él hará un curso sobre convivencia, diversidad y derechos humanos en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (la ex ESMA).

Lucía -25 años, estudiante de educación física- no estuvo en la misma sala del taxista, de 47, en la primera causa por acoso callejero que llega a la Justicia. Después de tres horas, Verónica Andrade, de la Fiscalía Penal Contravencional y de Faltas N° 1, resolvió que el hombre siguiera este curso que comenzará la semana que viene. “Estoy satisfecha”, dijo Lucía a Clarín. A su abogada, Greta Galvaño Ter-Akopian, al frente de la organización Libres de Acoso Callejero (LIDA), también le pareció justo: “La ley prevé una multa y Lucía no quería eso, ella prefería el curso, porque es lo que puede cambiar las cosas y concientizar sobre el tema. Ahora esperamos que asista, y si no lo hace, reclamaremos de nuevo ante la Justicia”.

La demora en la mediación tuvo que ver justamente con el curso que debería tomar el taxista. Finalmente se decidió por el de convivencia, derechos humanos y diversidad, que si bien no trata específicamente la problemática de violencia de género, de alguna manera la toca. Son doce horas divididas en seis encuentros de dos horas semanales.

Las dudas de curso y la discusión si habría que haber llegado a esta instancia judicial y si es correcto que haya sido por una mediación tienen que ver con que es la primera vez que el tema llega al ámbito judicial. No hay estadísticas oficiales de acoso callejero, que puede ser visto bajo la figura de hostigamiento. La ley de la Ciudad es nueva y en el Congreso ahora hay un proyecto de ley nacional. Ante la novedad, hoy se discute si fue correcta la decisión de la mediación.

Una resolución de 2015 (la 219) firmada por el fiscal federal Luis Cevasco recomendaba como criterio de actuación a los fiscales en lo penal, contravencional y de faltas que no deriven casos penales o contravencionales de violencia de género a mediación y o conciliación en concordancia con la Ley 26.485 de “protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”, que prohíbe las audiencias de mediación y conciliación en el marco de procesos por violencia de género.

La fiscal Andrade no hizo declaraciones. Algunos colegas opinaron que el caso se debería haber elevado a juicio, ya que no se puede equiparar el acoso callejero (una situación de hostigamiento) con una pelea entre vecinos o una discusión por ruidos molestos. Para otros fue lo correcto: “Es una zona gris porque si bien hay violencia de género en este caso no hubo violencias previas, ni se conocían de antes ni había una relación desbalanceada de poder. Una oficina específica se encargará de controlar que el hombre realice el curso y si no lo hace se puede reabrir la causa”.

A Natalia Gherardi, al frente del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), también le pareció apropiado: “La mediación en general no está recomendada en casos de violencia de género y de hecho no se puede plantear jamás en un conflicto de relación de pareja, pero en este caso no hay vínculo personal entre ellos, ni sometimiento ni situación de vulnerabilidad personal. La mediación debe plantearse en en un marco de mucho cuidado, es decir, la víctima no tiene que estar en situación desventajosa, y la idea es que el agresor asuma la responsabilidad, si lo hace hay una reparación del daño. Es un paso interesante el que se dio, porque el objetivo acá es la transformación del individuo, la modificación de la cultura”.

“Ya que la sociedad esté hablando de este tema nos pone contentas -dice a Clarín Raquel Vivanco, de Mujeres de la Matria Latinoamericana y quien acompañó a Lucía en el proceso-. El acoso callejero es una de las formas más extendidas y naturalizadas de violencia hacia las mujeres en el espacio público. Todas las estrategias de cuidado hoy todavía recaen en las mujeres porque el Estado está ausente en este tema”. Vivanco cuenta también que hace dos años presentaron en el Congreso un proyecto de ley para prevenir y sancionar el acoso callejero en todo el país, y este año presentaron otro proyecto de ley de creación de una línea telefónica nacional para denunciar las situaciones de acoso sexual en la vía pública.

El jueves una organización no gubernamental lanzará el Observatorio Contra el Acoso (OCA) con el objetivo de trabajar en la visibilización, prevención, investigación, asesoramiento y erradicación de todas las formas de acoso, hostigamiento y maltrato que padecen las mujeres en cada uno de los ámbitos en que desarrollan sus vidas cotidianas”.

 

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