¿De qué hablamos cuando hablamos de parto respetado?

La Ley Nacional 25.929 establece una serie de normas que colocan a la mamá como protagonista principal en el alumbramiento. Su implementación en el ámbito público.

 

Desde la promulgación de la Ley Nacional 25.929, sancionada en 2004, la mujer embarazada tiene derecho a ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que se le realizarán, a ser tratada con respeto durante el proceso y a ser informada sobre la evolución de su parto, además de estar acompañada por una persona de su confianza, entre otros.
El compendio de derechos plasmado en la legislación es lo que se conoce como parto respetado. PRIMERA EDICIÓN charló con David Halac, gerente asistencial del Hospital Materno Neonatal y Hugo Ocampo, director ejecutivo, para conocer los detalles de la Ley y su aplicación en el ámbito público de salud en la provincia. ¿De qué hablamos cuando hablamos de parto respetado?

“Cuando hablamos de parto respetado o humanizado estamos hablando de una serie de requisitos que contempla Ley Nacional 25.929”, explicó Ocampo. “El espíritu de la ley contempla una modalidad de atención en donde la madre y la familia son protagonistas del proceso. El sistema de salud se debe adaptar a esa modalidad, lo que cuesta porque son cambios de costumbres históricas”.

Según detalló Ocampo, a partir de la Ley, la madre y su familia deben tener información clara y precisa de cuáles son las opciones terapéuticas disponibles para el momento de alumbramiento además de la posibilidad de decidir libremente, siempre auditados por el médico.

La intención de la legislación es respetar la evolución natural del proceso de parto, de manera que se tengan las mínimas intervenciones respetando los tiempos fisiológicos de cada mujer. Justamente, el lema de la Semana Mundial del Parto Respetado de este 2017 es “¿40 semanas? El nacimiento tiene el momento correcto, no el programado”.

“En el sistema viejo no se daban muchas explicaciones. El médico ponía el suero, goteo, aceleraba el parto, rompía la bolsa y el bebé nacía en dos horas, cuando en condiciones naturales podría haber demorado seis horas ese parto. Esa práctica estaba muy aceptada”, señaló Ocampo.

Sucedía porque “los hospitales estaban sobrecargados, con poco personal para dedicarse al proceso, entonces estas costumbres se fueron haciendo habituales”, agregó. “El paciente tampoco sabía porqué le hacían eso. Ahora hay un compromiso de ambas partes, la paciente tiene que estar informada y poder participar de las decisiones”.

El personal de salud debe respetar los tiempos y a la paciente como protagonista activa de esta situación. “Es un nuevo equilibrio, todavía estamos en el proceso de cambio como el respeto de los tiempos fisiológicos, no intervenir si no es necesario, solamente auditar o controlar que el proceso siga los carriles normales y que todo termine como debería ser”.

Para ello, se capacita al personal de salud a través de talleres, pero al tratarse de prácticas largamente arraigadas “hay resistencia como en todo cambio, pero al cambio lo tenes que generar impulsando y tratando de convencer a la gente mostrándoles cuál es el camino. Es paulatino. Justamente, la semana mundial es una forma de tomar conciencia de lo que significa esta ley”, señaló Halac.

El acompañamiento
En todo este proceso la mujer tiene el derecho de elegir quién puede acompañarla, sea su pareja, su madre, una vecina o una amiga. Quien ella considere una persona que pueda brindarle contención.

“El parto acompañado al principio tuvo su resistencia, pero a partir de hoy el 80% de las mujeres que ingresan a la sala de partos lo hace acompañada y el 20% restante no quiere o su familiar no quiere”, indicó Halac.

En la actualidad, se trabaja en la preparación de la persona que será el acompañante en todo el proceso. “Se invita a los familiares a estar en presencia y ver un procedimiento quirúrgico para prepararlo”, señaló Halac.

Una vez que se produce el nacimiento, “hay diversos items que se vienen haciendo en el hospital, como no separar nunca al bebé de su mamá, generar el contacto piel a piel, el amamantamiento precoz, la ligadura tardía del cordón umbilical”, señaló Halac. “Son prácticas nuevas que tienen un sentido importante”, agregó Ocampo.

Obviamente, todas estas cuestiones establecidas en el marco de la ley tienen excepciones cuando la situación médica lo requiere. Antes, estas prácticas se hacían sin preguntar, hoy la ley establece la necesidad de que la madre y su familia estén informadas acerca del curso que toma la situación.

Las salas de TPR
La infraestructura de las maternidades también juega un rol fundamental en la implementación de la Ley. En el caso del Materno todavía es un camino por recorrer, pero ya se empezó con la implementación de una sala de TPR (Trabajo de parto, parto y recuperación).

“Es una sala que se asemeja a una habitación de un hotel. La idea es que la mujer ingrese, haga todo el trabajo de parto, tenga su parto en la posición que ella desee en un ambiente quirúrgico disimulado”, explicó Halac.

Esta sala se encuentra instalada en el viejo Materno pero ya están proyectadas ocho más para el nuevo hospital. “El TPR es una unidad que trabaja para ciertos partos en pacientes que son seleccionadas previamente. Las mamás están acompañadas de su marido o de su familia y tienen una muy baja tasa de cesárea”, cerró Halac. Un lugar donde vivir un parto más humanizado, como dice la Ley.

Algunos detalles de la Ley
Tras su sanción, esta ley es de aplicación tanto al ámbito público como privado en todo el país y establece que las obras sociales regidas por leyes nacionales y las entidades de medicina prepaga deben brindar obligatoriamente las prestaciones establecidas en ella, las que quedan incorporadas de pleno derecho al Programa Médico Obligatorio (PMO).

Algunos de los derechos de la futura mamá son el “ser tratada con respeto, y de modo individual y personalizado que le garantice la intimidad durante todo el proceso asistencial y tenga en consideración sus pautas culturales” y “al parto natural, respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados por el estado de salud de la parturienta o del bebé”.

 

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