Dura crítica de Macri a gremialistas, jueces y empresarios en el festejo del 25 de Mayo

“Se creen dueños de decirnos lo que tenemos que hacer”, dijo al comparar los señalamientos a su gobierno y los que recibieron los patriotas de 1810; después en la Casa Rosada buscaron minimizar sus palabras.

 

Para algunos, fue una respuesta improvisada a las pesquisas judiciales relacionadas con la empresa Odebrecht. Para otros, un mensaje al kirchnerismo duro, y de paso tirones de orejas a empresarios que no invierten y sindicalistas que presionan a través de protestas y reclamos salariales.

Quizás haya sido todo eso junto lo que impulsó ayer al presidente Mauricio Macri a aprovechar su discurso en el tradicional locro del 25 de Mayo para criticar con inusual dureza a “políticos, jueces, sindicalistas, empresarios, que se creen dueños de decirnos lo que tenemos que hacer”, y de paso reivindicarse como parte de los “ciudadanos, que somos los que tenemos el poder”.

El Presidente habló durante seis minutos en el inicio del locro que congregó a integrantes del gabinete, cien miembros de ONG, alumnos de escuelas primarias de todo el país y hasta un centenar de jubilados invitados por la Anses para conocer la Casa Rosada y festejar la fecha patria.

Pero lo que aparentaba ser un discurso protocolar se transformó en una dura embestida del Presidente contra la Justicia, los gremios y los empresarios.

“Rememoramos hoy a un conjunto de mujeres y hombres que tuvieron un coraje terrible y buscaron ser libres. Querían libertad política y económica. Un poco, 200 años después, se nos repite la historia”, dijo el Presidente antes de sorprender con sus críticas a esos sectores.

“Hace casi dos años decidimos un cambio, que tiene que ver con ejercer nuestra propia libertad. Y que tampoco la política, o algunos de la política, o de la dirigencia, empresarios, sindicalistas, los jueces, se crean dueños de decirnos lo que tenemos que hacer, eso no es así”, dijo el Presidente, y recogió aplausos en el auditorio.

“Los ciudadanos somos los que tenemos el poder. Y elegimos servidores públicos para que nos ayuden a resolver las dificultades. La verdad, ése es el camino en el que creemos, diciéndonos la verdad y poniendo los problemas sobre la mesa”, dijo el Presidente, que llegó al Museo Casa Rosada junto con su esposa, Juliana Awada .

Lo escuchaban, entre otros, el jefe de Gabinete, Marcos Peña; los ministros de Interior, Rogelio Frigerio; de Educación, Esteban Bullrich; de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y de Agricultura, Ricardo Buryaille; el titular de la Cámara baja, Emilio Monzó; legisladores, y dirigentes del oficialismo.

Voceros del Presidente relativizaron la embestida presidencial. “No fue algo planeado, para nada. Y está en línea con lo que dijo (monseñor Mario) Poli sobre el coraje de quienes encarnaron la Revolución de Mayo”, afirmaron cerca del jefe de Gabinete, que se mostró “de acuerdo” con los términos de la homilía del obispo de Buenos Aires, que habló de “inequidad, pobreza y desigualdad.

Dispuesto a aprovechar el atril, y un día después de la descompensación que lo obligó a acortar su estadía en Ecuador, el Presidente recordó el extenso viaje que realizó recientemente por Emiratos Árabes Unidos, China y Japón.

“Ese largo viaje, del cual no me recupero bien, me hubiera gustado compartirlo con todos ustedes, para que vean las ganas que tienen de ayudarnos”, señaló después el Presidente.

“Más allá del imperdonable nivel de pobreza, que estamos dispuestos a reducir, hay muchas cosas que ellos admiran, les gusta cómo somos, nuestra forma de hacer. Pero nos dicen: «Para acompañarlos necesitamos establecer relaciones en el largo plazo, compromisos que se cumplan y se sostengan en el tiempo». Les dije que aprendimos y que queremos ser confiables y previsibles”, dijo Macri. Pareció ser una clara alusión a la etapa kirchnerista. De paso, también mencionó uno de los ejes del mensaje de Poli, que fue el de la pobreza.

Cuando el Presidente se retiró, los ministros disfrutaron de las empanadas, el locro y los pastelitos de dulce de batata.

Se habló poco de política y el clima fue distendido, aunque algo frío. Los números musicales (bailes típicos y música folklórica) amenizaron la hora y media que duró la reunión.

Sin radicales ni miembros de la CC-ARI a la vista, se destacó la presencia de Ana Pastor, presidenta del Parlamento español, que mañana será recibida por el Presidente.

“Al Presidente lo vi bien, pero un poco cansado”, afirmó a LA NACION Lidia, una de las jubiladas que llegaron de Tucumán y compartieron empanadas sentadas en ronda con el titular de la Anses, Emilio Basavilbaso.

Ya había pasado un rato largo del duro pero intenso discurso del Presidente, que después del tedeum y el locro partió para la quinta de Olivos.


Fuera del protocolo
Los ministros, entre cazuelas y selfies con sus invitados
Los ministros también disfrutaron del locro patrio. Esteban Bullrich, que evitó dar definiciones sobre su candidatura a senador, se sacó fotos con chicos de una escuela de Jujuy que sostenían una bandera con una leyenda sugestiva: “Gracias, señor Presidente”, podía leerse. Sonriente, Carolina Stanley se hizo un rato para repartir a periodistas y políticos medallones de chocolate elaborados por la fundación San José Providente, de José C. Paz, uno de sus cien invitados al locro. Y Rogelio Frigerio, que comió con ganas una cazuela repleta de locro, se ganó las cargadas de algún ministro cuando accedió a varios pedidos de selfies de veteranas asistentes.

 

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