Los animales a la vera de la ruta 5 ya no tienen qué comer

Los productores correntinos contabilizan ya 50 días de catástrofe debido a las precipitaciones. Aseguran que las pérdidas son muy altas y la situación se va a agravar, ya que aún faltan los tres meses de invierno y siguen los pronósticos de lluvia.

 

Durante una recorrida desde el inicio de la ruta provincial 5 (cruce con ruta 118) hasta San Luis del Palmar -pueblo ubicado a unos 24 kilómetros de la capital de Corrientes-, se puede observar el paisaje desolador: animales sueltos y hambrientos al borde de la ruta, vacunos y equinos muertos y espejos de agua interminables también con vacunos que buscan sobrevivir.

El mal clima no da tregua. Hay ganaderos que perdieron más de 400 cabezas mientras que otros perdieron todo o casi todo lo que tenían. Ese es el caso de Libio Colman, peón y dueño de 25 animales.

“La pérdida es muy grande, trabajo desde los 12 años y en esos animales están mis ahorros. Ya son diez las cabezas muertas y el camino a mi propiedad es inaccesible”, contó a ayer El Territorio. “Tengo algo de pasto natural y estoy aguantando, no puedo llevar a los remates ya que no puedo sacarlas del campo”, dijo.

El pequeño productor de Berón de Astrada se presentó ayer muy temprano en el predio de la Sociedad Rural de General Paz para ayudar a movilizar la hacienda rematada el miércoles.

Allí también Aldo Alvarado espera para alzar un total de 169 animales vendidos en la subasta de emergencia que tenían como destino Formosa. “No se veía algo así hace mucho tiempo, vamos lejos pero todo el rato se ven los camiones que trasladan hacienda”, dijo el camionero mientras esperaba su turno para cargar los animales.

Martín Maidana, de Haciendas Correntinas, encargada del remate del miércoles, indicó que se vendieron en total 1.850 cabezas de ganado provenientes de distintas localidades afectadas, incluso de San Luis del Palmar.

“El precio logrado es bueno para el productor, ya que son los del mercado, la invernada se pagó entre 17 y 21 pesos por kilo y el ternero 34”, añadió. Mientras que las vacas preñadas fueron las menos demandadas, ya que, de 10.000 pesos que se pedían, los compradores ofertaban sólo 7.000.

“Desde 1982 que no veo nada parecido. Tenemos muchas hectáreas bajo agua. Hay productores con pérdidas totales. Estos remates de emergencia ayudan pero hacen falta más ya que el número de cabezas afectadas es muy alto”, dijo.

Al remate llegaron compradores desde Formosa, Chascomús, Santa Fe, Rosario, La Cruz y Santo Tomé.

Tres parajes inundados
En esa zona, a la altura del kilómetro 86, la procesión de hacienda suelta por la ruta es larga. Ya no hay pastos y los animales comen lo que encuentran.

Un poco más adelante, sobre el kilómetro 80, Riquelme Abraham contabilizó 400 animales muertos en su establecimiento, que está inundado por donde se lo mire. “Se me murieron 250 vacas y 150 terneros, son pérdidas catastróficas. Además, tengo unos 1.400 animales sueltos en la ruta porque no tengo suelo firme en mi establecimiento”, dijo.

“Hay tres parajes que desaparecieron, ya no son espejos de agua, parece mar. En la zona hay unos 1.200 pequeños productores, muchos perdieron todo lo que tenían y esto va para más ya que las lluvias no ceden, aún restan tres meses de invierno y los animales ya están a piel huesos”, añadió.

También contó que uno de sus vecinos “perdió 530 cabezas, de las 600 que tenía. Las vacas muertas quedan al costado de la ruta y luego viene Vialidad y le tira tierra encima. También están los vivos de siempre que pagan 1.500 pesos por terneros que valen 5.000”.

El productor señaló que, “si bien llovió mucho, unos 1.800 milímetros, no se hizo limpieza de puentes y otras medidas para evitar la emergencia hídrica. Si se hubieran hecho los trabajos necesarios, esto no iba a ser tan grave”.

Allí cerca, entrar al paraje Vence Rincón es casi imposible, de no ser por dos canoas que trajo el gobierno provincial luego de un corte de ruta que organizaron en esa zona, contó Abraham. “El olor es nauseabundo por las muertes de animales, hay gente que sigue arriba de los techos de sus casas. También hay tres parajes totalmente cubiertos por agua, desaparecieron”, describió. Entre los que nombró a Los Vence y Zapallo.

El productor pidió que se dé a conocer la situación de la zona, ya que piden ayuda de la Nación y de la Provincia. “Entregan unas bolsitas de balanceado y nada más”, dijo respecto a la asistencia del gobierno correntino.

General Paz, Caá Catí, Berón de Astrada, Paso Florentín, Lomas de Vallejos, Vence Rincón, Maloyas, Herlitzka y San Luis del Palmar son algunos de los poblados más afectados por las inundaciones ocasionadas por las lluvias.


Un panorama realmente grave
Gabriel Muzzachoidi, productor ganadero de Misiones, opinó que la situación de los campos correntinos es muy grave por la falta de soluciones que se puedan implementar con rapidez. En diálogo con El Territorio, contó que en la zona de Caá Catí se ven animales que perdieron mucho peso. Y que, si el clima no mejora, las pérdidas serían altísimas en los próximos meses. “Estuve esta semana en un remate de emergencia que se hizo en Caá Catí, ahí 180 productores llevaron animales para vender. En general, la hacienda estaba flaca, con 30 o 40 kilos menos, producto de que no están consiguiendo comida. A pesar del mal estado, se vendieron bastante bien y hubo compra de ganaderos de Formosa, Chaco y alguno de Corrientes”, relató. Señaló que los animales de invernada se movieron en precios de entre 16 y 18 pesos por kilo, el ternero entre 34 y 36 pesos y las vaquillonas entre 29 y 32 pesos. “La semana que viene quieren hacer otro remate y seguramente va a haber mucha oferta. Pero el tema es que no alcanzan. Por cada remate, se pueden vender de entre 1.500 a 3.000 animales y hoy creo que la cantidad de ganado afectado está llegando a las 500.000 cabezas. Hay muchos campos inundados y los productores de medianos a chicos ya no saben dónde moverlos”, recordó. Desde su punto de vista de criador de ganado, Muzzachoidi explicó que, además de las pérdidas visibles, habrá también consecuencias hacia los próximos meses. “Si el clima sigue así un mes más, los campos de Entre Ríos donde va la hacienda de nuestra región (para terminarse) van a estar con agua y no sé adónde se los podrá ubicar. También las vacas que están preñadas, si no se alimentan bien, van a terminar abortando porque no van a tener leche para alimentar al ternero”, observó.

 

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