Dos misioneros fueron asesinados a balazos en una ruta brasileña

Dos jóvenes misioneros fueron asesinados a balazos entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves sobre la ruta BR 163, en cercanías al municipio brasileño de Realeza y a unos 70 kilómetros aproximadamente de la frontera con la localidad misionera de Comandante Andresito, por donde habrían salido de la Argentina.

 

Las víctimas fueron identificadas como Silvio Alejandro ‘Tata’ Antúnez (24) y Martín Nicolás Ríos (30), ambos oriundos de Jardín América. Este último es hijo de Miguel Ángel Ríos, quien fue jefe comunal de esa localidad a mediados de la década del 90.

Las muertes fueron confirmadas durante las primeras horas de ayer y el caso generó conmoción en toda la provincia y rápidamente alcanzó repercusión nacional, dada las características del doble homicidio.

Según lo que se pudo reconstruir hasta el momento en base a fuentes policiales consultadas en el vecino país, la menor de las víctimas fue encontrada sin vida el miércoles a las 18.30, a un costado de la ruta BR 163, la cual une los municipios de Capanema y Realeza, ambos ubicados en jurisdicción del estado brasileño de Paraná. Las fuentes describieron que la mitad del cuerpo de Antúnez se encontraba sobre la calzada, por lo que claramente estaba a la vista de los viajantes, y boca abajo, sobre una gran mancha de sangre.

Tras tomar conocimiento del hallazgo, la Policía Rodoviaria Federal (PFC) acudió al lugar y constató la escena.

Los mencionados uniformados preservaron el escenario hasta la llegada los efectivos de la Policía Civil y de Policía Científica de Realeza, quienes encabezaron las labores de rigor.

De acuerdo a la información que pudo obtener El Territorio, al lado al cuerpo de Antúnez la Policía dio con una pistola Bersa calibre 380, como así también un proyectil calibre 38 y una gorra negra.

El cuerpo pudo ser identificado gracias a que entre las pertenencias de Antúnez hallaron su documento nacional de identidad.

Sin embargo, ese no fue el único hallazgo de importancia para los investigadores, dado que también encontraron una suma de aproximadamente 49.200 pesos en efectivo, varios de ellos manchados con sangre, y un celular que deberá ser peritado.

Tras una breve inspección del cuerpo, el médico policial interviniente detectó cinco orificios de bala, localizados de la siguiente manera: Tres en el pecho y dos en la espalda.

A pesar de esto, voceros consultados indicaron que todavía es prematuro afirmar que Antúnez fue asesinado de cinco balazos, dado que no se pudo determinar si los orificios son solamente de entrada o si alguno de ellos también es de salida. Esta información será corroborada cuando se culmine el examen de autopsia que las autoridades intervinientes ordenaron.

Hasta ayer a la tarde, los restos de Antúnez estaban en Instituto Médico Legal (IML) de Francisco Beltrao, donde se iba efectuar la correspondiente necropsia.

Fuentes del caso añadieron además que en la escena encontraron huellas en el asfalto, los cuales deberán ser analizadas para determinar si corresponden a otro vehículo o son marcas de arrastre del cuerpo. Esto último sería lo más firme, dado que la víctima también tendría lesiones en el tórax y su campera presentaría rasgaduras.

Tras confirmarse su identidad, la Policía brasileña se puso en contacto con sus pares argentinos y la noticia llegó a los familiares de la víctima, pero lo que en el vecino país no sabían hasta ese momento era que Antúnez no había viajado solo.

Es que de Jardín América el joven había salido en compañía de un amigo identificado como Martín Nicolás Ríos (30), el cual hasta ayer a la madrugada estaba en condición de desaparecido.

En ese contexto, la peor noticia se terminó confirmando ayer cerca de las 7.30, cuando los investigadores del caso finalmente siguieron pistas en el lugar y encontraron la camioneta en la que viajaban los jóvenes y a Ríos sin vida en su interior.

La Chevrolet S-10 estaba a unos 50 metros de la ruta, en una zona de pastizales y con restos de un cerco de alambre sobre el capot.

El hijo del ex jefe comunal estaba en el asiento del acompañante y, según las primeras pericias, fue ultimado de un disparo en la nuca. El ataque regó de sangre los asientos y puertas traseras de la camioneta, del lado de adentro.

Los uniformados revisaron el rodado y constataron además que también había impactos de bala en los cristales y puertas del lado interno e incluso llegaron a secuestrar cinco cartuchos de escopeta, calibres 16 y 20.


La pista del dinero y las hipótesis que se barajan
POSADAS. Tras confirmarse el asesinato de los dos amigos misioneros en Realeza, Brasil, un sinnúmero de conjeturas e hipótesis se deslizaron sobre la mesa de investigación, pero anoche la principal tesis apuntaba a un caso de piratas del asfalto o engaño.

En primera instancia se rumoreó con presuntos antecedentes delictivos de una de las víctimas, cuestión que hasta anoche no había sido confirmada por fuentes confiables.

Según indicaron, Antúnez habría estado sospechado en casos de tráfico de automotores y maquinarias agrícolas que eran compradas en Brasil y luego eran ingresados ilegalmente a la Argentina o bien eran cruzados a Paraguay.

Sin embargo, de acuerdo a la información brindada por fuentes policiales de Brasil, familiares de una de las víctimas que ayer fueron hasta la zona del hecho para interiorizarse del tema, aseguraron que Antúnez había ido hasta ese país con el objetivo de cambiar una importante cantidad de dinero.

Voceros del caso describieron que la familia mencionó una suma cercana al millón de pesos que aparentemente Antúnez quería cambiar por reales o realizar una transacción de la cual no especificaron detalles.

Justamente, es en base a esa pista que los investigadores brasileños por estas horas se inclinan en la teoría de un posible robo cometido bajo la modalidad de piratas del asfalto.

Cabe recordar que entre las pertenencias de Antúnez la Policía secuestró casi 50.000 pesos, por lo que los atacantes pudieron haberse alzado con una importante cantidad de dinero en caso de ser verídica la versión del millón de pesos que transportaba.

Si bien es prematuro, en relación a la hipótesis del robo los investigadores brasileños realizan pericias para determinar si la camioneta en la que las víctimas viajaban fue interceptada por los atacantes desde otro rodado o si los chicos pararon su marcha en algún punto del viaje y en esa instancia fueron sorprendidos.

Incluso, una fuente aseguró que no se descarta que en el vehículo haya viajado un tercer ocupante que podría haber engañado y asesinado a las víctimas y que por estas horas está desaparecido.

Los pesquisas también pretenden llegar al por qué de la distancia entre ambos cuerpos. Sospechan que Antúnez pudo haberse resistido o intentado escapar.

A pesar de todas estas aristas, los investigadores tampoco descartan aún que al menos uno de los dos jóvenes haya tenido contacto con alguna mafia que opera del lado brasileño y que el hecho pueda haber significado un ajuste de cuentas o venganza.


Conmoción y dolor en la familia de los jardinenses ultimados
JARDIN AMERICA. El asesinato a sangre fría en Brasil de los dos jóvenes jardinenses Alejandro Antúnez (24) y Martín Ríos (30), ocurrido a unos 70 kilómetros de la frontera con Comandante Andresito y en lo que se estima hasta ahora como un supuesto caso de robo de piratas del asfalto, no tardó en sacudir a toda la localidad que se despertó ayer conmovida por el cruento desenlace.

Un equipo de periodistas de El Territorio viajó hasta esta localidad para entrevistarse con familiares y allegados de los fallecidos, quienes hasta el cierre de esta edición aguardaban noticias desde el vecino país en torno a los avances de la investigación como así también de los trámites de rigor para traer los cuerpos hacia la provincia.

En el corazón del populoso barrio Arroyito, ubicado a pocas cuadras de la ruta nacional 12 y sobre un importante predio de la calle empedrada Alfonsina Storni, allegados y familiares de Alejandro Antúnez aguardaban reunidos ayer por la tarde noticias desde Brasil.

Muestras de profundo dolor y consternación se reflejaban en los rostros de niños y adultos que ingresaban y salían de a ratos de la coqueta propiedad y donde además funciona una de las oficinas de la empresa de transportes Caio.

Dicha empresa fue heredada años atrás por Alejandro y sus otros dos hermanos tras la muerte de su padre, Caio Antúnez.

Durante el corto pero respetuoso diálogo que tuvo con este medio Ester, familiar de “Tata” Antúnez, como era conocido el joven entre sus seres queridos, sostuvo que tanto la madre como la hermana de Alejandro se encontraban dentro de la vivienda muy destrozados por lo ocurrido y que no tenían fuerzas para hablar en tan doloroso momento.

Añadió que luego de tomar conocimiento del hecho por efectivos de la Policía local -previo aviso por parte de sus pares de la Policía Militar del Brasil-, tanto el hermano mayor de la familia como otro allegado viajaron de inmediato a Brasil para reconocer el cuerpo y realizar los trámites de rigor.

Se aguardaba que para la noche pudieran volver a tener comunicación desde el vecino país ya que se esperaba que para la jornada de hoy o más tardar mañana pudiera regresar el cuerpo de Tata.

Hijo de un ex alcalde
Por el lado de la familia de la otra víctima, Martín Ríos (30), se sabe que sus padres viajaron ayer temprano rumbo a Brasil para seguir de cerca las investigaciones de lo ocurrido.

Cabe recordar que en un primer momento el jardinense se encontraba desaparecido y que horas después de trascender la noticia del crimen de su amigo Tata, fue encontrado por la Policía brasileña.

Martín era hijo del reconocido abogado Miguel Ríos, quien fue intendente de Jardín América en la década de los 90 y que, según fuentes consultadas por este medio, desde hace varios años residiría en la provincia de Entre Ríos.

Desde hacía ya varios años, Martín había abandonado la casa de su padre, ubicada sobre las calles Paraguay y Guatemala y se asentó en otro punto de la localidad con su pareja.

Sin duda alguna que la noticia despertó una enorme repercusión en distintas redes sociales, donde amigos y compañeros de trabajo de las víctimas se mostraron muy consternados por lo ocurrido.

Sin imaginar el fatídico final, varios de estos recordaron haber compartido con los dos jóvenes los minutos previos cuando Martín y Alejandro se disponían a viajar rumbo a Brasil.

 

 

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