Alumnos de la Epet 18 crearon una mano mecánica en una impresora 3D

La Epet Nº 18 lleva en lo alto el estandarte con la premisa de ayudar a el otro. Tras haber ensamblado una impresora 3D el año pasado, los estudiantes de 6º año comenzaron a trabajar en la fabricación de una mano mecánica. Ésta será donada a un vecino de Puerto Leoni, que perdió su mano izquierda hace 20 años cuando trabajaba en un aserradero.

 

La emoción invadió los corazones de los alumnos cuando supieron que podían probar su creación en una persona, pero sobre todo porque se les presentó la posibilidad de ayudar y de mejorar la calidad de vida del hombre de unos 50 años. El proyecto de los alumnos se hizo conocido tras la participación de la Ferias de Ciencia en las instancias local y zonal.

Tras los más de 30 días de investigación y de 50 horas de impresión, la mano mecánica será probada en los próximos días en el hombre.

“La esposa del hombre se comunicó con nosotros y nos dio su bendición por el proyecto, además nos contó la situación por la que atraviesa el hombre”, relató a El Territorio el profesor de Electrónica que acompaña a los adolescentes en el proyecto, Edgardo Dobertien.

El objetivo de los alumnos es abordar la parte social, por lo que apuntan a ayudar a chicos que no tienen brazos, nazcan sin dedos o sean son ciegos.

El recorrido de los chicos comenzó el año pasado cuando una empresa local donó las parte de la impresora 3D y comenzaron a montarla para lograr el funcionamiento.

Al respecto, el docente contó que “empezamos a investigar en internet y vimos que en Argentina hay un laboratorio que se dedica a la fabricación de las manos mecánicas, porque hay que entender que es una mano, no una prótesis, porque trabaja por un movimiento de la muñeca, cuando la muñeca se mueve la mano se abre o se cierra y permite tomar cosas”. Se trata de un artefacto que no es invasivo, ya que sirve para personas que hayan perdido los dedos por ejemplo, pero tiene que el movimiento en la muñeca.

Los chicos tomaron un modelo de una galería de internet. “Te permite modificar las muestras, es decir que son modelos adaptables según la necesidad de las personas y si uno hace una mejora al diseño, puede subir a la página, así otro lo puede usar”, relató el educador.

Tras encontrar el prototipo, los chicos comenzaron a probar la funcionalidad de su creación. Además, el profesor consiguió un sensor músculos en Estados Unidos, que permite los movimientos de la mano. El resto de los materiales que se necesitan para armar la mano se compran en el país y cuestan unos 400 pesos. El colegio fue el encargado de la compra. Del proyecto participaron los alumnos Belén Gauto, Mélani Litman, Emmanuel Díaz, Mauro Silvero y Facundo Yaculowski. Además del profesor Dobertien, acompañan la iniciativa Carlos Romero, Daniel Garcete, Germán Jara, Betina Álvez y Gisella González.

Por su parte, la directora del establecimiento, María Lenguaza expuso que “el colegio tiene un fuerte compromiso en todo lo que respecta a la discapacidad”.

En este sentido, indicó que los alumnos también hicieron juegos para ser instalados en los patios de las escuelas primarias y de los Neni, mucho de estos pensados en los niños que padecen de alguna discapacidad.

La Epet también realiza trabajos de solidaridad en los geriátricos. Este año los estudiantes recolectaron caloventores que están tirados en la basura o tenían algún desperfecto y los dejaron en condiciones para ser donados al asilo de abuelos o las casas de niños. Los chicos hacen bastones o andadores para los adultos mayores.

“Estos son trabajos muy significativos para nosotros como establecimiento”, aseguró.

Por otro lado, los docentes y las autoridades buscan crear un Departamento de Desarrollo, en el que se pueda llevar adelante este tipo de proyectos. Asimismo, piden que se sume a la currícula escolar anatomía. “Hoy por hoy no esto no se da como materia y los chicos tienen la posibilidad de hacer estas prótesis y esta vez tuvieron que estudiar como anexo, la idea es tener la posibilidad de que los chicos aprendan”, expuso la directora. Y también, los docentes piden rever la posibilidad de trabajar con traumatólogos y que estos puedan ser los asesores de los alumnos.

Libros en braille
La directora de Educación Técnica, Rosana Ayala, sostuvo que “son muy pocas las escuelas que tienen impresora 3D porque es muy cara”.

Asimismo, agregó que “lo que les pide es aporten algo a la sociedad, porque a diferencia de las escuelas comunes tenemos que interactuar con la comunidad”.

Siguiendo con esta propuesta, para el año que viene se analiza la posibilidad de comenzar con la impresión de libros de cuentos en braille. “La idea es que esta escuela, que ya cuenta con la impresora pueda imprimir los libros para que sean distribuidos en algunas bibliotecas y en los Institutos de Formación Docente”, contó.

 

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