En lo que va del año, ya fallecieron 154 personas en accidentes de tránsito en la provincia

Aseguran que aun prevalece una “actitud cultural” de los conductores de no respetar las normas del tránsito vehicular en la provincia. “En general, los accidentes se producen por no acatar las normas vigentes, más que por desconocimiento de las mismas”, afirman desde el Instituto de Educación Técnica Superior en Seguridad Vial de Misiones.

 

Consideran que se deben priorizar políticas de prevención, inversión en tecnología y reforzar la sistematización de la educación para profesionalizar los recursos humanos vinculados a la planificación urbana para lograr disminuir los siniestros. En 2016, Misiones ocupó el 5to lugar a nivel país con 349 personas que perdieron la vida en siniestros viales.

El rector del Instituto de Educación Técnica Superior en Seguridad Vial de la Provincia, Miguel Rodríguez da Silva, y el docente Elías Ramos -a cargo de la materia de Legislación, Tránsito y Pasantías de la tecnicatura y profesor de Ciencias Jurídicas-, analizaron el escenario actual, los factores educativos, normativos y culturales que permitieron describir, de alguna manera, el perfil de los conductores al momento de conocer y respetar las normas de tránsito y seguridad vial, y su comportamiento en relación con los peatones, ciclistas, motociclistas y vehículos de diferentes portes.

Según las cifras oficiales de la Asociación Civil “Luchemos por la Vida”, en 2016 el total de muertos en accidentes de tránsito en la Argentina fue de 7.268, de los cuales en Misiones fallecieron 349 personas, ocupando el 5to lugar a nivel nacional entre las provincias de mayor siniestralidad, después de Buenos Aires(2.211), Santa Fe(736), Córdoba(415) y Tucumán (386).

En lo que va de 2017, ya se registran 154 muertes por accidentes de tránsito en la provincia.

Mientras que en otros países del mundo, como Estados Unidos (27%), Suecia (63%), Holanda (59%), España (81%) llevan adelante políticas para lograr una disminución internacional progresiva en los últimos 15 años de muertos en siniestros de tránsito, en la Argentina el porcentaje de reducción registrado fue de un 0%, en el mismo periodo (1990-2014).

“La inseguridad vial es una problemática social y hay que abordarla con políticas de prevención e inversión en tecnologías”, indicó Rodríguez da Silva.

Entre las infracciones más frecuentes de tránsito, están desde no respetar los límites de velocidad, tanto en la ciudad como en rutas nacionales; conducir bajo la influencia del alcohol; manejar de contramano; estacionarse en doble fila, frente a alguna entrada, zona peatonal o lugares reservados para personas con discapacidad o paso del peatón; conducir sin carnet de circulación o vencido; conducir sin licencia o permiso vigente; conducir sin cinturón de seguridad; no hacer uso de las direccionales e intermitentes; no respetar la luz del semáforo ni otros señalamientos de tránsito; no respetar el paso de los motociclistas y ciclistas o, que éstos, a su vez conducen sin casco, sin luz o reflectores; conducir sin poner atención al frente a causa de hablar por celular, voltear, no hacer uso de los espejos, jugar con el sistema de entretenimiento o maquillarse, no otorgar la prioridad al peatón, entre otros.

Los docentes afirmaron que el índice de siniestralidad en la provincia está marcado “por la falta de educación en Seguridad Vial, por un lado, pero además por una actitud cultural de no respetar las normas, aún sabiendo las consecuencias, y también existe un desconocimiento en general de las normas de tránsito”, remarcaron.

En esta línea, el rector del Instituto técnico destacó a su vez que “en Misiones hay un interés político para que nos preparemos en lograr los cambios necesarios que se verán a futuro. Hay un gran aporte del Gobierno de Misiones en promover la tecnicatura y profesionalizar los Recursos Humanos con capacitaciones –a través del Consejo General de Educación y UDPM-, para que quienes se ocupen de atender aspectos de Seguridad Vial logren morigerar esta problemática que tiene una alta incidencia de muertes de personas, no solo en la provincia, sino en el país y el mundo”, dijo durante una extensa entrevista este domingo, en Radio Libertad (93.7 FM).

¿Cuál es el perfil del conductor misionero?
Las drásticas estadísticas de los accidentes viales, y sus consecuencias en la vida de muchas personas, marcan desafíos transversales desde la educación ciudadana y especialización profesional en Seguridad Vial. Respecto a qué conoce de la legislación de tránsito el ciudadano en general, y el conductor en particular en Misiones; a qué factores consideran se debe el tan alto índice de accidentes viales en la provincia y qué motiva el no cumplimiento de las normas de tránsito vigente (negligencia o desconocimiento), los docentes respondieron inicialmente desde lo social, técnico y jurídico.

“Desde lo social, considero que el mayor problema esta potenciado por la actitud humana, es cultural no respetar las normas de tránsito en Misiones. Esto, se debe muchas veces, porque en general creen que nunca les va pasar nada. Pero hay que tomar conciencia, que al estar en la ruta, hay muchos factores del cual dependemos de otros, que no podemos manejar pero si contar con el conocimiento para prevenir”, sostuvo Rodríguez da Silva.

Por su parte, el abogado Ramos se refirió desde la visión de la tecnicatura: “entendemos que existe la percepción de que la mayoría de los conductores tienen un conocimiento “popular” que parte muchas veces porque la mayoría de los conductores aprendieron de tal o cual manera, por los saberes que le transfirieron sus padres, amigos o hermanos que enseñaron a manejar el vehículo, y fueron creyendo que determinadas conductas estaban bien. Sin fundamentos, claro. Por lo tanto, cuando se encuentran con el estudio de la materia, toman conciencia que hay aspectos que son totalmente distinto”, explicó el docente.

En esta línea, respondió a la consigna de lograr describir el perfil del conductor misionero y consideró que “obedeciendo seguramente a un perfil cultural argentino o latinoamericano, la realidad es que ha desarrollado su conducción en base a un conocimiento popular o empírico, fue con el tiempo incorporando usos y costumbres que, muchas veces, no van del todo como lo establecen las normativas”, admitió Ramos. “Si solamente los conductores cumplieran las normas de tránsito de cómo se debería manejar, ni siquiera necesitaríamos controles ni policías. Con una buena infraestructura y una buena conducta vial, ya sería suficiente para revertir las estadísticas de accidentes viales. Pero la realidad es que estas normas de seguridad vial colisionan con la creencia popular, y los resultados están a la vista”, expresó.

FACTORES DE RIESGO
Según las cifras nacionales, Misiones presenta una de las tasas más altas del país en muertes por accidentes de tránsito. Sobre cuáles serían los factores para esta lamentable estadística, si se debe a las condiciones de las rutas o problemas de infraestructura, al desconocimiento de los conductores de la legislación, o es principalmente imprudencia o negligencia, Ramos reflexionó en principio a que se deben “a un complejo conjunto de factores, no es simple de responder sobre las razones, ya que suman varias situaciones a esta realidad, en forma directa e indirecta. Es real que tenemos un alto grado de siniestralidad en la provincia, pero en estos años se ha incrementado el Parque Automotor, creció el número de conductores, se han realizado obras de infraestructura que han modificado la circulación en las ciudades y en las rutas. Por eso, frente a este crecimiento, es fundamental sistematizar la educación en Seguridad Vial, esta necesidad es para responder a la gran demanda actual que se registra en la conducción vehicular de la sociedad misionera, donde cada vez inicia a más temprana edad”, explicó.

Por otra parte, profundizando aún más sus reflexiones, el abogado consideró también que será “necesario avanzar en la provincia en el tratamiento multidisciplinario de esta problemática social, ya que desde el ámbito de la Salud miden la siniestralidad de una forma diferente. Hay que analizar –por un lado- qué representa para el sistema de Salud de la provincia lo que sucede en la franja de 17 a 45 años, siendo éstas las edades de mayores personas que sufren accidentes viales. La sociedad misionera es de una población de jóvenes, y esta mirada desde ese lugar demanda de otro abordaje, ya que al Estado le implica muchas veces la asistencia de por vida por alguna discapacidad que las personas sufran consecuencia del siniestro”, recalcó Ramos.

Más allá del conjunto de factores, el profesional sostuvo que el alto índice de accidentes se deben en gran medida a “una actitud cultural, en los valores que ya tenemos incorporado, ya que muchas veces la gente conoce las normas de tránsito vehicular pero no las respeta, las infringe incluso sabiendo las consecuencias”, manifestó Ramos.

De esta forma, desde su visión, la solución para lograr disminuir las infracciones y evitar accidentes viales no estaría en aumentar los controles ni en sanciones más duras o mayores penas, sino en trabajar a futuro para lograr “un cambio cultural, que si bien llevará tiempo, con las nuevas generaciones se podría llegar a revertir el escenario actual. Con educación en Seguridad Vial de forma sistematizada, principalmente. Creo que cuando logremos que un conductor se maneje frente al volante como lo tiene que hacer, aún cuando no lo estén controlando, iremos en el camino correcto. Habremos logrado el cambio”, expresó el docente.

Comentó que en la actualidad, quienes van a realizar el trámite para adquirir el carnet de conducir, lo hacen “únicamente” por ser un trámite obligatorio. “Si uno pregunta quién estaría dispuesto a realizar un examen -para acceder al carnet de conducir- de 40 horas de clase teórica, más 20 horas de práctica, la realidad es que nadie quiere hacerlo. Por lo tanto, hasta que no rompamos estas barreras y avancemos en otro circulo donde encontremos de manera consciente que en la educación, formación y profesionalización de seguridad vial podremos evitar accidentes, será difícil que evolucionemos con las generaciones actuales, pero sin dudas que los jóvenes que vienen serán agente multiplicadores de cambio positivo a futuro”, concluyó con optimismo Ramos.

Por su parte, el rector del Instituto agregó que “sería una acción ejemplificadora que se aplique a un conductor -como parte de la sanción a quien cometa una infracción de tránsito- la obligatoriedad de asistir a un curso de capacitación de Seguridad Vial. Esta sería, desde mi visión, la mejor sanción, más allá de lo económico”, remarcó el directivo.

Finalmente, insistió en que todas estas medidas deben ser acompañadas con políticas de planificación urbana, desde mejorar los estacionamientos públicos, prever la construcción de grandes edificios con estacionamiento incluido para contener el crecimiento del parque automotor, realizar inversión en señalización, incorporar tecnologías, avanzar con controles móviles, entre otros servicios relacionados a la contraprestación que también se debe brindar al usuario.

“En todos estos factores hay que trabajar y visualizar para ir mejorando en políticas de Seguridad Vial, ya que es una problemática que se ve afectada en forma directa e indirecta por varios aspectos que hacen a la urbanización de la provincia. Es un tema que deber ser prioritario en la agenda ciudadana, y por otro lado, demanda de la preparación de Recursos Humanos, la profesionalización es clave”, concluyó Rodríguez da Silva.

 

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