Cinco jefes aduaneros detenidos por facilitar el contrabando en el puente

Una investigación federal que busca desarticular una presunta organización integrada por agentes aduaneros y contrabandistas para favorecer el ingreso de mercadería ilegal al territorio argentino a través del Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz sumó su capítulo más importante con la realización de una serie de allanamientos simultáneos en distintos puntos de esta ciudad. Estos concluyeron sobre el mediodía con la detención de cinco empleados jerárquicos del organismo.

 

Entre ellos, estaría el jefe de resguardo del paso fronterizo, el jefe y segundo jefe del viaducto, el responsable de turno de verificación que hace poco fue trasladado a una dependencia del Norte provincial y, además, el jefe de registro.

En la mira también aparecen los presuntos encargados de transportar la mercadería ilegal, cuyas intervenciones se persiguen.

Fueron encarados directamente por uniformados de la Policía Federal Argentina (PFA), de Prefectura Naval Argentina (PNA), y la Policía Internacional (Interpol), con el apoyo del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía de Misiones.

Sorpresivos
Los operativos fueron sorpresivos y se iniciaron a primera hora de ayer, incluida la sede central de la Asociación Federal de Ingresos Públicos (Afip), sobre la calle Santa Fe, como también el edificio de Aduana, en la cabecera argentina del paso fronterizo.

En la misma línea de acción, también requisaron los domicilios de los aduaneros sospechados e hicieron una inspección en un supuesto depósito del organismo sobre calle Marcos Paz.

Se concretaron a instancias de una orden emanada por la titular del Juzgado Federal de Posadas, María Verónica Skanata, y se extendió, incluso, hasta Puerto Rico vía exhorto al juez federal de Oberá, José Luis Casals, que se abocó a la detención de uno de los agentes que hace pocos meses estaba encargado de la verificación de automóviles en el puente pero, llamativamente, fue trasladado a la otra dependencia.

Si bien la información fue suministrada extraoficialmente por las fuerzas federales intervinientes debido a la disposición del secreto de sumario, El Territorio pudo confirmar que el disparador de la investigación que lleva adelante la magistrada misionera tuvo su inicio a mediados de este año con la incautación de una camioneta tipo trafic cargada de repuestos de automóviles, que minutos antes había atravesado sin problemas los controles aduaneros.

Fue una patrulla de la PNA que hacía un control de rutina en la intersección de las avenidas Marconi y Cabred, el 2 de julio, la que interceptó el vehículo cuyo conductor quedó detenido al no poder justificar la procedencia de los repuestos valuados en 4 millones de pesos y tampoco cómo hizo para sortear sin inconvenientes los controles aduaneros.

Fue el único detenido en relación a ese hecho, pero inmediatamente abierta una causa, el foco de los investigadores se posó sobre los aduaneros que esa madrugada estaban a cargo del paso. Se sospechó del pago de coimas e incluso que agentes con jerarquía dentro del organigrama aduanero hayan intervenido para eximir de controles a ese vehículo.

Fue el principio de todo. Desde ese momento, el imputado aportó algunos nombres al ser indagado y en las pericias a su teléfono celular obtuvieron datos sensibles para el devenir de la pesquisa, de acuerdo a lo informado por fuentes judiciales.

En ese contexto investigativo, que demandó casi tres meses, se hicieron intervenciones telefónicas en vivo. Así, se logró, a groso modo, triangular algunos movimientos sospechosos que podrían marcar cierta connivencia entre los cinco aduaneros que fueron detenidos y los contrabandistas que, se cree, pagaban para obtener privilegios en los controles. En definitiva, entregarían dinero para que los aduaneros hicieran la vista gorda.

Mismos protagonistas
Esa misma trama de tráfico y presuntas complicidades fue denunciada hace menos de dos semanas por el abogado Santiago Dupuy de Lome ante el juez federal bonaerense Rodolfo Canicoba Corral.

En su acusación, mencionó al detalle las maniobras en las que los sospechosos llegaban a recaudar entre 30.000 y 50.000 pesos diarios, por carril y por guardia, evitando el control a vehículos previamente marcados.

Casualmente, esa cadena de corrupción dentro del organismo estaría unida directamente por los mismos aduaneros que en la víspera fueron detenidos. Las filmaciones de las cámaras de seguridad del viaducto los colocarían como quienes, incluso, estaban de guardia esa madrugada de julio en que cruzó el utilitario transportando las piezas posteriormente secuestradas.

Fuentes porteñas indicaron que el magistrado Canicoba Corral analiza derivar la investigación de la denuncia del letrado porteño al fuero federal misionero, que es donde se originó el presunto delito.

Si eso ocurre, ambas causas podrían unificarse en el transcurso de esta o la otra semana pero mientras tanto la jueza Skanata tendrá tiempo para analizar todos los elementos incautados en los operativos de la víspera para sumar pruebas en contra de los aduaneros, que fueron alojados en la sede de la Policía Federal.

$50.000
Recaudación diaria.
Recibirían los aduaneros por día de parte de los paseros para poder operar sin ser controlados, de acuerdo a la denuncia penal que hizo el abogado Santiago Dupuy de Lome ante el Juez Federal Rodolfo Canicoba Corral.

La sospechosa trafic blanca
En la madrugada del domingo 2 de julio, ante el control de la patrulla de Prefectura Naval sobre la intersección de calles Marconi y Cabred, apareció la trafic blanca que al ser revisada estaba hasta el tope de repuestos de colectivos y de automóviles.

El vehículo había atravesado minutos antes el puente internacional, con la carga sin avales correspondientes. Por eso se encendió la alarma y la sospecha de que podría haber aduaneros involucrados saltó de inmediato.

El único detenido hasta ese entonces, declaró ante la jueza y habría aportado detalles de las maniobras que hizo para evitar los controles que le permitieron ingresar al país mangueras para turbos, compresores, camisas de cilindro, pistones, pipas de presurización, bombas inyectores de combustible y juntas de motor. Eso fue clave para que, tres meses después, se produzcan las detenciones.

 

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